Todo el mundo me miró en cuanto entré al aula. El profesor Harper aún no había llegado, supuse que los alumnos estaban en algún tipo de descanso.
-Es él-dijo una chica, todo el mundo la volteó a ver.
-Tenías razón Janissa-le dijo otra. Ésta última me miró- Hola, soy Brittany. Puedes llamarme Britt.
- Soy Cedric- contesté sonriendo.
-Bienvenido a Riverbed, ¿Cómo te ha ido?
-Bastante bien. Gracias- no podía dejar de sonreír.
-Me agrada-dijo un chico al tiempo que se levantaba. Era más o menos de mi altura y bastante fornido. Aunque sin resultar grotesco como los horribles levantadores de pesas de la televisión- Soy Sebastian.
Me estiró la mano y la estreché.
- Ven puedes sentarte por aquí –dijo otra chica- Soy Janissa.
Asentí y caminé hacia el lugar que me indicaron, estaba en el centro de un círculo formando por Brittany, Janissa, Sebastian y otro chico al que todos llamaban Robert.
Una chica pelirroja que estaba sentada en la esquina me miró confundida y celosa. No entendí lo que significaba su mirada hasta que miré alrededor. Todos inclinaban su mesa lo más cerca posible de estos cuatro chicos a mi alrededor.
De alguna manera me había colado en el grupo de los “populares” y no había hecho más que presentarme.
Violet siempre decía que mi hermano y yo teníamos una clase inexplicable de atracción, Ash la ignoraba y seguía aislado del mundo, mientras que yo intentaba explotar esa “atracción” al máximo.
En ese momento entró al aula el profesor Harper.
Era un muy buen matemático y una gran persona, me incluyó en todo rápidamente. Me hizo una prueba preguntándome un montón de cosas. Pasé con calificación perfecta.
Su clase pasó muy rápido y cuando sonó la campana tuve la impresión de que solo habían transcurrido un par de minutos.
Los chicos a mí alrededor se levantaron simultáneamente y se dirigieron a la puerta. Cuando estaban a punto de salir, Janissa se volvió hacia mí y dijo:
-Cedric, ¿no vienes?-me levanté orgulloso y sentí miradas envidiosas en mi espalda.
Comencé a preguntarme la razón por la cual eran populares, quizás obligaban a los demás a someterse ante ellos. Puse más atención para ver si golpeaban o le gritaban a alguien… algo.
Pero no, se limitaban a saludar a todos los que se encontraban en el pasillo o a tener pequeñas conversaciones con ellos. Aún así no invitaban a nadie a unirse a ellos, eran un grupo realmente extraño.
Pasamos frente a la puerta de la escuela justo cuando una chica la atravesó corriendo. Era mucho más baja que yo, tenía el cabello rubio oscuro y los ojos verdes.
-¡Hilary!-chillaron Janissa y Britt al mismo tiempo. -¿Dónde te habías metido? Estábamos muy preocupadas por ti.
-Lo siento, me desperté tarde y luego se me descompuso el auto. Por suerte había un chico en Longstreet y me ayudó.
-¿Quién?-inquirió Sebastian.
-No lo conocen, es nuevo y realmente atractivo-Sebastian rodó los ojos y Brittany pidió detalles.
-Vámonos-dijo Robert, Sebastian tiró de mi brazo sacándome de allí mientras Hilary decía:
- Creí que tendría que caminar hasta aquí, pero apareció como caído del cielo. Al principio no fue muy agradable y no dejaba de cubrirse el ojo derecho con la mano.
Eso llamó mi atención. Ash se había dejado conocer.
Me volví para preguntarle a Hilary donde estaba él… fue un gran error, comenzó a chillar muy fuerte.
-¿Qué pasa?-preguntó Janissa
-Es él-me señaló acusadoramente- Él es el chico que me ayudó.
-¿Cedric? –inquirieron cuatro voces al unísono.
-No, te confundiste- dije- No era yo, era mi hermano gemelo- Britt y Janissa me miraron escandalizadas porque no les había dicho que tenía un gemelo y comenzaron a cuchichear como siempre hacen las chicas.
Realmente no me importó, tenía cosas más importantes en mente.
-Adelántense-dije- Tengo que ir al baño.
No esperé su respuesta y caminé hacia el despacho del director. Cuando estuve seguro de estar fuera de su campo de visión me desvié hacia la salida.
Tenía que encontrar a Ash antes de que hiciera alguna locura o se cayera sobre un rosal.
Salí al aparcamiento y me oculté tras un árbol. Me concentré en los nervios de mi espalda hasta que sentí el habitual cosquilleo helado entre mis omóplatos.
Mis blancas alas se desplegaron hacia afuera, arriba y atrás.
Ash siempre parecía sufrir cuando hacia esto. Cuando le pregunté dijo que era por la sensación de quemarse vivo. Me quedé callado porque yo simplemente sentía unas agradables cosquillas frías.
Me pregunté la razón de esa diferencia, pero decidí meditarlo después, ahora tenía que encontrar a mi hermano.
Ash siempre hacía locuras y era mi trabajo encontrarlo y tranquilizarlo. Él era algo impulsivo, así que siempre hablaba con él hasta que recuperaba la consciencia… aunque últimamente no parecía estar funcionando.
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