1 de septiembre de 2011

6 Ash


Cedric lo había hecho muy bien. Realmente debió parecer que era yo.

Las marcas que me había dejado ese estúpido rosal me dolían mucho. Comencé a preguntarme si enserio había sido un rosal. Pensándolo bien, pudo haber sido alguna planta venenosa.
Genial, probablemente ahora me saldrían bolitas rojas por todo el cuerpo.

Decidí que era mejor no pensar en eso, nunca me había caído en un rosal así que no podía estar seguro de cómo se sentía. Me convencí de que no era venenoso, no me picaba nada.
Conduje muy rápido por el camino que Violet le había indicado a Cedric la noche anterior.
Llegamos pronto, el estacionamiento estaba lleno. Se notaba que las clases ya habían comenzado. Me las arreglé para quedar cerca de la entrada, junto a un Chrysler blanco. Bajamos, teníamos que ir a hablar con el director.

-Buenos días-dijo Cedric al entrar en el despacho.
-Buenos días, ¿Son los chicos Larsson?
-Así es-contesté en un susurro. 
-Muy bien, acérquense- Cedric y yo avanzamos un paso. Leí la placa del escritorio. Director Hawkins.
Estiró sus manos hacia nosotros, sostenía unos papeles. Cedric y yo los tomamos al mismo tiempo.
-Son sus horarios-dijo el director Hawkins. Nos dedicamos a estudiarlos.

De repente me sentí observado, como si hubiera alguien justo detrás de mí mirándome. Cedric me miró, comunicándome que él lo sentía también. Aún así no dijimos nada ya que el director no parecía notarlo.

-Espero que les vaya bien, deberían ir a clase-dijo. Asentimos y caminamos hacia la salida.

- ¿Qué clase tienes?-me preguntó Cedric en el pasillo.
-Historia, con la señora Rink ¿tú?
-Cálculo, con Michael Harper.
-Supongo que nos vemos después-dije y comencé a caminar hacia donde me indicaba el pequeño mapa.
-¿Ash?-llamó Cedric algo indeciso.
-¿Si?
-Suerte-dijo, sonreí.
-Igualmente

Caminó hacia el lado opuesto, cubrí mi ojo con la mano. Encontré fácilmente el aula de historia. Abrí la puerta sin llamar.
Todos me miraron de manera extraña. Estaba acostumbrado a ello, pasaba en cada escuela a la que iba.

Rink fue la primera en recobrar la compostura. Se acomodó las gafas y dijo:

- ¿Ash Larsson?- Asentí, odié la forma en la que las miradas se clavaron en mí al escuchar mi apellido –Toma asiento por favor.

Caminé hacía uno de los dos únicos lugares vacíos. Estaba en la esquina y la pared apartaba las miradas curiosas de mi ojo derecho. Me senté ahí y dejé que un mechón de mi cabello cayera sobre mi rostro, sólo por si acaso.

Rink reanudó su clase, pero pude notar que nadie ponía atención. Estaban demasiado ocupados estudiándome. Me miraban descaradamente, ni siquiera se preocupaban por fingir estar atendiendo la clase.

Llegó un momento en el que no pude soportarlo más.

Me levanté de mi asiento y sin decir nada caminé hacia la puerta. La señora Rink intentó detenerme, la ignoré completamente.
Al llegar al estacionamiento eché a correr sin prestar atención al auto. Salí de la propiedad escolar y seguí corriendo, muy rápido pero sin perder nunca el aliento.

Me estabilicé y comencé a caminar a paso normal por Longstreet. Entonces vi un auto detenido a media calle y a una chica parada junto a este.
 Pensé que estaba solo.

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